Un catálogo que no enseña, no presta
Orex Intelligence actúa sobre su Koha en tres frentes: enriquece cada registro para que el lector entienda de qué va —libros, artículos, tesis, documentos—, cataloga con IA para que su personal no repita trabajo, y mide qué se usa realmente para que decida con datos.
Cada registro del OPAC gana resumen, análisis temático, materias y portada. El lector entiende de qué va sin necesidad de abrirlo.
La IA cataloga por su cuenta —monografías, artículos científicos, documentos— y entrega un informe al catalogador, que revisa, corrige y da el visto bueno.
Qué se consulta, qué se descarga y qué recorrido tiene cada publicación. Y cada año, la memoria de uso redactada con IA.
De un registro mudo a uno que cuenta de qué va
Arriba, el registro tal cual lo entrega Koha: título, autor y poco más. Abajo, el mismo registro con resumen breve, resumen ampliado, análisis temático y portada — con su aviso de trazabilidad, porque el personal bibliotecario siempre tiene la última palabra.
La IA sugiere, el catalogador dispone
Orex Intelligence inicia el proceso: cataloga por su cuenta monografías, artículos científicos y demás tipos de registro, y entrega el resultado como un informe — a la izquierda el registro tal y como está hoy, a la derecha lo que propone, campo por campo y con el motivo de cada cambio. El catalogador revisa, corrige lo que haga falta y da el visto bueno. Nada entra en el catálogo sin esa firma.
Cualquier tipo de registro, de principio a fin: normalización RDA, indicadores, puntuación ISBD, idioma real del documento y resumen extraído del texto completo enlazado.
No entrega un registro sin más: enseña el antes y el después campo por campo, con el motivo de cada cambio, para que se pueda revisar de una sola lectura en vez de compararlos manualmente.
Finaliza, corrige lo que no cuadre y aprueba. El criterio profesional sigue siendo el último, y el catálogo solo recibe lo que una persona ha validado.
El informe del ejemplo es real; los nombres se han sustituido por ficticios. En una prueba trabajamos sobre registros de su propio catálogo.
Qué se lee realmente — y qué recorrido tiene lo que publica
Consultas y descargas por registro, cruzadas con su catálogo. Si su centro publica —una revista, informes, boletines— sabrá por fin si se leen. Y cada año se genera con IA la memoria de uso de la biblioteca: redactada con sus datos reales, no rehaciendo tablas a mano.
Repare en el detalle: el número más antiguo de la colección es el más descargado de toda la serie. La hemeroteca histórica tiene demanda real y medible — y eso solo se ve cuando se mide.
Un cuadro de mando con muchas pestañas
Circulación, colección, usuarios, adquisiciones, uso del catálogo, materias y autoridades. Cada una con sus gráficos, sus filtros y su periodo — un año, tres, cinco o el que marque.
Paneles de una instalación real. Las materias y los términos de búsqueda se han sustituido por ficticios.
Cada año, préstamos, colección y usuarios con el texto ya redactado a partir de sus datos. Lo que costaba semanas de tablas, listo para presentar.
Las visitas de los indexadores se separan del uso real. Lo que se mide son personas — por eso las cifras aguantan una junta.
Consultas y descargas título a título, para saber qué merece enriquecerse primero.
Pruébelo con su propio catálogo
Envíenos unos cuantos registros de su fondo y le devolvemos las fichas enriquecidas y la propuesta de catalogación, con su calidad y su coste medidos. Lo ve con sus datos, no con una demo enlatada.
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